Amigos aquí y allá

 

No tengo muchos amigos, pero los que tengo valen oro.

Tengo amigos de infancia, que reíamos unos de los otros, dormíamos juntos, amigo que robaba su chupete, del cole, de la universidad, del trabajo.
Unos los tenía más cerca, otros no nos hablábamos tanto pero sabíamos que podíamos contar uno con el otro.
Tengo mucho carácter y ellos me conocían. No hacía falta justificarme. Podía ser yo misma.
A veces me echaban bronca y me hacían pensar en como evolucionar como persona. Para mí éste es el valor de la amistad, crecer juntos.

Hasta el día que me mudé aquí.
Seguía teniendo todos estos amigos, pero echaba de menos su presencia física.
No hay nada más agradable que quedar con una amiga para hablar, ni que sea del tiempo.

A principio tenía conocidos, de aquí y de allá. Pero al final todos tenían su colla de amigos.
Tiempos durillos, me acuerdo muy bien. Sólo pensaba que con el tiempo las cosas cambiarian.
Y así fue.

Sin que me diera cuenta fui sumando amigos.
Cada vez que una amiga de aquí me envía un mensaje o que quedamos, me llena de alegría.
Soy muy agradecida por tener pocos, pero buenos amigos. Ahora en diferentes sitios del mundo (España, Panamá, Chile, Brasil…)

Este post no es para nada comercial, pero necesitaba hablar de la amistad.
Amigos son la joya de la vida.

Una vez me contaron que los amigos se van sumando a lo largo de la vida. Y así lo es.

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